Triple Frontera

ITAIPÚ Y EL FACTOR ESTADOS UNIDOS: REELECCIÓN DE LULA ABRE NUEVO ESCENARIO PARA LAS NEGOCIACIONES CON SANTIAGO PEÑA

La continuidad del presidente brasileño plantea nuevas perspectivas para la revisión del Anexo C de Itaipú, en medio del fortalecimiento de las relaciones de Paraguay con Washington. El investigador Aníbal Orué Pozzo sostiene que las diferencias ideológicas podrían favorecer la posición negociadora paraguaya, aunque los intereses energéticos y económicos de ambos países seguirán siendo determinantes.

IGU NEWS | POLÍTICA INTERNACIONAL Y ENERGÍA | 

La reelección del presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva (PT) este domingo, 25 de octubre, introduce una nueva etapa en las relaciones diplomáticas entre Brasil y Paraguay, particularmente en las negociaciones pendientes sobre el Anexo C del Tratado de Itaipú, instrumento que regula las bases financieras y la prestación de los servicios de electricidad de la hidroeléctrica compartida por ambos países.

El resultado electoral mantiene como interlocutores principales a Lula y al presidente paraguayo Santiago Peña, cuyas relaciones atravesaron momentos de acercamiento y tensión desde el inicio de la actual administración paraguaya, en agosto de 2023.

La continuidad del mandatario brasileño también adquiere relevancia por el fortalecimiento de las relaciones estratégicas de Paraguay con Estados Unidos, especialmente durante la administración del presidente Donald Trump.

En ese contexto, el investigador y docente universitario Aníbal Orué Pozzo, vinculado a la Universidad Federal de Integración Latinoamericana (UNILA), sostiene que una nueva administración de Lula podría ofrecer a Paraguay condiciones de negociación diferentes de las que habrían surgido con un eventual gobierno de Flávio Bolsonaro.

Su interpretación parte de una premisa: la afinidad ideológica entre presidentes no garantiza acuerdos favorables en cuestiones que involucran intereses económicos, soberanía energética y recursos estratégicos.

Sin embargo, esa apreciación constituye una hipótesis de análisis geopolítico. No demuestra que Brasil esté dispuesto a realizar concesiones específicas ni que Paraguay consiga automáticamente mejores condiciones en la revisión del tratado.

ITAIPÚ VUELVE AL CENTRO DE LAS RELACIONES ENTRE BRASIL Y PARAGUAY

La hidroeléctrica de Itaipú representa uno de los principales activos estratégicos compartidos por Brasil y Paraguay.

Construida sobre el río Paraná, la central posee una capacidad instalada de 14.000 megavatios, distribuida en 20 unidades generadoras.

Su administración binacional se encuentra regulada por el tratado firmado el 26 de abril de 1973 y sus respectivos anexos.

El Anexo C establece las bases financieras de la entidad y las condiciones de prestación de los servicios de electricidad.

De acuerdo con el propio tratado, sus disposiciones quedaron sujetas a revisión después de cumplirse 50 años de su entrada en vigor, acontecimiento ocurrido el 13 de agosto de 2023.

La revisión constituye una oportunidad para discutir asuntos relacionados con el costo de la energía, los mecanismos de contratación de potencia, la compensación por cesión de electricidad y las condiciones económicas de aprovechamiento de la central.

Para Paraguay, la negociación tiene particular importancia porque su participación en Itaipú constituye un elemento esencial de su política energética, de sus ingresos públicos y de su estrategia de desarrollo industrial.

Para Brasil, la hidroeléctrica representa una fuente relevante de abastecimiento eléctrico y un componente histórico de su integración energética regional.

RELACIÓN ENTRE PEÑA Y LULA COMENZÓ CON ACERCAMIENTO DIPLOMÁTICO

Los primeros contactos entre Santiago Peña y Lula estuvieron caracterizados por declaraciones públicas de cooperación y reconocimiento mutuo.

Lula asumió la Presidencia brasileña en enero de 2023.

Peña ganó las elecciones presidenciales paraguayas en abril de ese año y asumió el cargo en agosto, durante una ceremonia a la que asistió el mandatario brasileño.

Los encuentros iniciales permitieron construir una agenda relacionada con Itaipú, integración fronteriza, inversiones e infraestructura.

Según el investigador Aníbal Orué Pozzo, ambos presidentes mantuvieron nueve encuentros durante el período examinado, una frecuencia que considera significativa dentro de las relaciones bilaterales.

En sus primeras declaraciones, Peña destacó la importancia de construir acuerdos beneficiosos para ambos países y expresó una valoración positiva de su relación con Lula.

La proximidad diplomática generó expectativas de avances en la revisión del Anexo C.

Sin embargo, el proceso encontró dificultades y los plazos inicialmente previstos no fueron cumplidos.

ACUERDO DE 2024 ESTABLECIÓ TARIFA DE USD 19,28 HASTA 2026

Uno de los principales resultados de las negociaciones bilaterales ocurrió en mayo de 2024.

Brasil y Paraguay anunciaron un entendimiento que fijó la tarifa de Itaipú en USD 19,28 por kilovatio-mes, aplicable a los ejercicios de 2024, 2025 y 2026.

El acuerdo también contempló compromisos relacionados con la continuidad de la revisión del Anexo C.

Según las estimaciones divulgadas por el Gobierno paraguayo en aquel momento, el nuevo régimen permitiría generar aproximadamente USD 1.250 millones anuales mediante diferentes componentes financieros y económicos vinculados a la entidad binacional.

Ese monto incluía conceptos como royalties, compensaciones por energía cedida, utilidades de capital e inversiones sociales.

Las cifras corresponden a proyecciones anunciadas por el Gobierno, no a un único ingreso presupuestario de libre disponibilidad.

Además, la tarifa expresada en USD por kilovatio-mes representa un componente asociado a la contratación de potencia, que no debe confundirse con un precio simple de energía por megavatio-hora.

La distinción es importante para comprender las negociaciones y evitar comparaciones inadecuadas entre distintos conceptos tarifarios.

REVISIÓN DEL ANEXO C CONTINÚA SIN ACUERDO DEFINITIVO

A pesar del entendimiento alcanzado en 2024, las negociaciones sobre la revisión definitiva del Anexo C no fueron concluidas dentro del plazo inicialmente anunciado.

El memorando bilateral establecía la intención de finalizar el proceso antes del 31 de diciembre de 2024.

Posteriormente, las conversaciones sufrieron interrupciones y fueron retomadas mediante contactos diplomáticos.

En noviembre de 2025, las cancillerías acordaron reanudar las negociaciones.

En marzo de 2026, los ministros de Relaciones Exteriores de Paraguay y Brasil volvieron a reunirse en Asunción.

Tras el encuentro, el canciller paraguayo Rubén Ramírez Lezcano afirmó que se habían registrado avances sustanciales, mientras su homólogo brasileño, Mauro Vieira, destacó la continuidad del diálogo bilateral.

Sin embargo, al comenzar octubre de 2026, Santiago Peña reconoció públicamente que todavía no existía un acuerdo definitivo sobre la tarifa futura.

La revisión permanece, por tanto, entre las principales cuestiones pendientes para la relación bilateral.

EL FACTOR ESTADOS UNIDOS CAMBIÓ EL CONTEXTO DIPLOMÁTICO

El fortalecimiento de los vínculos entre Paraguay y Estados Unidos representa un elemento adicional en el escenario regional.

Durante 2025, ambos gobiernos avanzaron en instrumentos de cooperación relacionados con seguridad, migración y coordinación institucional.

Uno de los acuerdos más relevantes fue el Acuerdo sobre el Estatuto de las Fuerzas (SOFA), suscrito en Washington el 15 de diciembre de 2025 por el canciller paraguayo Rubén Ramírez Lezcano y el secretario de Estado estadounidense Marco Rubio.

El instrumento regula aspectos jurídicos de la presencia temporal de personal militar, funcionarios civiles y contratistas estadounidenses en territorio paraguayo durante actividades previamente acordadas entre ambos gobiernos.

Su contenido abarca ejercicios, entrenamiento, asistencia humanitaria y otras modalidades de cooperación.

El Congreso paraguayo aprobó el acuerdo mediante la Ley n.º 7630/2026.

La aprobación legislativa confirma su incorporación al procedimiento jurídico paraguayo, sin que corresponda interpretar automáticamente el instrumento como autorización irrestricta para cualquier actividad militar extranjera.

Su alcance debe ser examinado conforme a las disposiciones específicas del acuerdo y a las normas constitucionales aplicables.

COOPERACIÓN CON WASHINGTON NO IMPLICA AUTOMÁTICAMENTE PRESIÓN SOBRE BRASIL

En su análisis, Orué Pozzo considera que la proximidad de Peña con Washington podría fortalecer la posición diplomática paraguaya frente a Brasil.

Según esta interpretación, las diferencias entre Lula y la administración Trump crearían un entorno internacional en el cual Paraguay dispondría de mayores posibilidades de articulación.

Sin embargo, esa hipótesis necesita ser diferenciada de los hechos formalmente documentados.

El acuerdo de cooperación militar entre Paraguay y Estados Unidos no establece, por sí mismo, medidas dirigidas contra Brasil ni contiene una disposición que obligue a las autoridades brasileñas a modificar las condiciones del Tratado de Itaipú.

Tampoco existe evidencia suficiente para afirmar que Washington haya determinado el resultado de las conversaciones energéticas entre Asunción y Brasilia.

La influencia diplomática estadounidense puede formar parte del análisis geopolítico, pero las decisiones sobre Itaipú permanecen sujetas a los instrumentos jurídicos bilaterales y a las negociaciones entre sus dos países propietarios.

SANCIONES CONTRA HORACIO CARTES TAMBIÉN INFLUYERON EN EL ENTORNO POLÍTICO

La relación entre Paraguay y Estados Unidos también estuvo condicionada por las sanciones financieras impuestas al expresidente Horacio Cartes, figura central del Partido Colorado.

El Departamento del Tesoro estadounidense anunció medidas contra Cartes en enero de 2023, mediante instrumentos vinculados a la política de sanciones por corrupción.

Posteriormente, se produjeron modificaciones en las medidas administrativas estadounidenses, incluyendo el levantamiento de restricciones durante 2025.

Para Orué Pozzo, esos acontecimientos integran la evolución de las relaciones políticas entre Washington y Asunción.

El investigador también sostiene que Santiago Peña desarrolló una mayor autonomía política dentro del oficialismo paraguayo.

Esa interpretación debe ser presentada como una evaluación sobre las relaciones internas del Partido Colorado, sin convertirla en afirmación de una ruptura formal definitivamente establecida entre Peña y Cartes.

Del mismo modo, el levantamiento de sanciones administrativas no equivale necesariamente a una resolución judicial sobre todas las circunstancias que motivaron su imposición.

DENUNCIAS DE ESPIONAJE AFECTARON LAS NEGOCIACIONES CON BRASIL

Otro acontecimiento importante fue la controversia relacionada con presuntas actividades de espionaje de la Agencia Brasileña de Inteligencia (ABIN) contra autoridades y organismos paraguayos.

El asunto adquirió repercusión pública durante 2025 y produjo consecuencias diplomáticas.

Documentos oficiales brasileños examinados por el Tribunal de Cuentas de la Unión registraron que Paraguay suspendió unilateralmente las negociaciones del Anexo C a partir del 1 de abril de 2025, después de las denuncias relacionadas con las presuntas actividades de inteligencia.

El Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil reconoció que el episodio afectó las relaciones bilaterales y que la cuestión estaba siendo tratada diplomáticamente.

La información disponible permite afirmar que existió una controversia institucional con efectos concretos sobre el calendario de negociación.

No permite, entretanto, atribuir automáticamente responsabilidad penal individual a una autoridad determinada sin la correspondiente comprobación.

El episodio demostró que las conversaciones energéticas también pueden verse afectadas por acontecimientos relacionados con seguridad nacional y confianza diplomática.

EL PRECEDENTE DEL ACTA BILATERAL DE 2019

Aníbal Orué Pozzo también recuerda las controversias provocadas por el acuerdo bilateral firmado el 24 de mayo de 2019, durante las presidencias de Jair Bolsonaro y Mario Abdo Benítez.

El documento trataba cuestiones relacionadas con la contratación de potencia de Itaipú.

Su divulgación provocó una crisis política en Paraguay, debido a cuestionamientos sobre las condiciones establecidas y sus posibles consecuencias económicas.

El Gobierno paraguayo dejó sin efecto el acta el 1 de agosto de 2019.

En un comunicado oficial, el Ministerio de Relaciones Exteriores explicó que la decisión buscaba revisar aspectos técnicos del instrumento por contener disposiciones de interpretación ambigua.

La controversia constituye un antecedente de las dificultades que pueden surgir en las negociaciones binacionales, incluso cuando los gobiernos mantienen afinidades políticas.

Para Orué Pozzo, el episodio demuestra que una coincidencia ideológica entre mandatarios no garantiza resultados favorables en asuntos de soberanía energética.

La conclusión pertenece al análisis del investigador y debe ser considerada junto con las circunstancias jurídicas y económicas concretas de aquel acuerdo.

ACUERDO DE 2009 ES OTRO ANTECEDENTE IMPORTANTE

En contraste con las controversias de 2019, el investigador destaca los acuerdos alcanzados durante el segundo mandato presidencial de Lula.

En julio de 2009, Brasil y Paraguay aprobaron una declaración conjunta destinada a modificar aspectos importantes de su relación energética.

Entre los compromisos se encontraban medidas relacionadas con la compensación por cesión de energía y nuevas posibilidades de comercialización de la electricidad correspondiente a Paraguay.

Las negociaciones fueron desarrolladas durante las administraciones de Lula y del entonces presidente paraguayo Fernando Lugo.

El entendimiento se convirtió en uno de los principales antecedentes de las reivindicaciones paraguayas sobre el aprovechamiento económico de su participación en Itaipú.

Su existencia demuestra que los acuerdos bilaterales pueden producir modificaciones significativas dentro de las relaciones energéticas.

Sin embargo, tampoco garantiza que la continuidad de Lula permita reproducir automáticamente condiciones semejantes en las negociaciones actuales.

LOS RECURSOS DE ITAIPÚ TIENEN IMPORTANCIA ECONÓMICA Y POLÍTICA

La negociación del Anexo C no involucra únicamente el precio de la energía.

También tiene consecuencias sobre los recursos que Paraguay recibe mediante royalties, compensaciones y otros mecanismos previstos en el tratado.

Entre enero y agosto de 2026, Itaipú transfirió aproximadamente USD 310 millones al Estado paraguayo por conceptos relacionados con el Anexo C.

Según la entidad binacional, USD 175 millones correspondieron a royalties, USD 89 millones a compensación por cesión de energía y USD 46 millones a pagos destinados a la ANDE.

Los valores demuestran la importancia económica de esos mecanismos.

También deben distinguirse de los recursos aplicados mediante programas sociales y de inversiones financiados bajo instrumentos propios de la entidad.

Las diferencias jurídicas entre transferencias al Tesoro, recursos de la empresa estatal y gastos institucionales son fundamentales para evaluar el control presupuestario y la transparencia.

Orué Pozzo cuestiona el uso político de determinados recursos relacionados con Itaipú y su influencia sobre las relaciones entre el Gobierno central y las autoridades regionales.

Esas críticas forman parte de su análisis y no constituyen, por sí mismas, comprobación de irregularidades administrativas o financieras.

REELECCIÓN DE LULA MANTIENE LOS MISMOS INTERLOCUTORES HASTA 2028

La continuidad de Lula en la Presidencia brasileña modifica una de las principales incertidumbres que rodeaban las conversaciones sobre Itaipú.

Con el resultado electoral definido, Santiago Peña continuará negociando con el mismo presidente brasileño durante el período restante de su administración, cuyo mandato constitucional se extiende hasta agosto de 2028.

El escenario elimina la necesidad inmediata de reconstruir las negociaciones con una nueva administración federal brasileña.

Sin embargo, también preserva diferencias y controversias que ya existían entre los dos gobiernos.

Entre los puntos pendientes figuran la tarifa futura, las bases financieras del Anexo C, la compensación por cesión de energía y las modalidades de aprovechamiento de la electricidad.

La agenda también comprende aspectos relacionados con inversión, seguridad energética y planificación de largo plazo.

El resultado de cada negociación dependerá de decisiones técnicas, jurídicas, económicas y diplomáticas que todavía deberán ser adoptadas.

SOBERANÍA ENERGÉTICA EXIGE MÁS QUE AFINIDAD POLÍTICA

Las negociaciones de Itaipú representan un ejemplo de cómo los intereses estratégicos de dos países pueden superar sus coincidencias o diferencias ideológicas.

Brasil y Paraguay comparten la propiedad de una infraestructura energética esencial, cuya operación requiere cooperación permanente.

Al mismo tiempo, poseen necesidades económicas y objetivos de política energética que no son necesariamente idénticos.

Paraguay busca ampliar los beneficios de sus recursos hidroeléctricos y fortalecer sus posibilidades de desarrollo industrial.

Brasil necesita considerar la seguridad de su abastecimiento, las condiciones de contratación y los efectos económicos de eventuales cambios en el tratado.

Estas posiciones forman parte de una negociación legítima entre Estados soberanos.

La cooperación con Estados Unidos añade una dimensión diplomática, pero no sustituye los derechos y obligaciones establecidos en los instrumentos binacionales.

EL FUTURO DEL ANEXO C DEPENDERÁ DE ACUERDOS CONCRETOS

La hipótesis presentada por Aníbal Orué Pozzo introduce una cuestión relevante: las diferencias políticas entre Lula y Santiago Peña podrían producir un escenario de negociación distinto del que surgiría entre gobiernos ideológicamente más próximos.

La historia de Itaipú ofrece antecedentes de cooperación y conflicto bajo administraciones de diferentes orientaciones políticas.

Sin embargo, no permite establecer que una combinación partidaria específica garantice ventajas económicas.

La evaluación de cualquier acuerdo futuro deberá considerar sus efectos sobre los costos de la electricidad, los recursos transferidos a Paraguay, la sostenibilidad financiera de Itaipú y las condiciones de abastecimiento de ambos países.

También será necesario verificar cómo se incorporarán las nuevas disposiciones al marco jurídico del tratado y qué mecanismos de control institucional se aplicarán.

La reelección de Lula mantiene abierta una negociación energética de importancia histórica para Paraguay y Brasil, mientras la creciente aproximación de Santiago Peña a Estados Unidos añade un componente geopolítico a las conversaciones.

La cuestión central, a partir de ahora, no será determinar qué presidente posee mayor afinidad ideológica con su interlocutor, sino qué compromisos pueden alcanzar ambos gobiernos dentro de los límites del Tratado de Itaipú y de los intereses nacionales que representan.

(De la Redacción de IGU News)


NOTA EDITORIAL — IGU NEWS

Esta información distingue acontecimientos diplomáticos documentados, disposiciones jurídicas, datos económicos oficiales e interpretaciones formuladas por especialistas.

Las conclusiones atribuidas al investigador Aníbal Orué Pozzo representan su análisis de las relaciones entre Paraguay, Brasil y Estados Unidos y no constituyen posiciones oficiales de los respectivos gobiernos.

La revisión del Anexo C permanece pendiente de un acuerdo definitivo, conforme a la información pública examinada.

Las referencias a controversias políticas, sanciones administrativas y denuncias de espionaje no constituyen atribución de responsabilidad penal individual sin decisión o comprobación correspondiente.

IGU News Bot

IGU News Bot

About Author

Deixe um comentário

O seu endereço de e-mail não será publicado. Campos obrigatórios são marcados com *

Somente a verdade. Este é nosso compromisso com nossos leitores!

Principais Categorias

Cadastre em nossa newsletter

    E receba diretamente em sem e-mail

    Iguassu News @2025. Todos os direitos reservados

    By CB4