NIÑO DE 10 AÑOS ES ACUSADO DE HOMICIDIO TRAS LA MUERTE DE UNA BEBÉ DE SIETE MESES
El caso, que también llevó a la imputación del padre de la víctima por el almacenamiento negligente de un arma de fuego, reabre el debate en Estados Unidos sobre la seguridad en hogares con menores y el acceso infantil a armas.
Un niño de 10 años fue acusado de homicidio en primer grado en el estado de Misuri, Estados Unidos, tras la muerte de una bebé de siete meses que recibió un disparo en la cabeza dentro de una vivienda en la ciudad de St. Louis. El caso ha generado una fuerte repercusión nacional y vuelve a colocar en el centro del debate la responsabilidad de los adultos en el almacenamiento seguro de armas de fuego cuando hay menores de edad en el hogar.
La víctima fue identificada como Kiyomi Parker. De acuerdo con la investigación de la Policía Metropolitana de St. Louis, el hecho ocurrió el 26 de junio, cuando los agentes acudieron a una llamada de emergencia por disparos y encontraron a la bebé gravemente herida. Aunque fue trasladada de inmediato a un hospital, falleció poco después debido a la gravedad de la lesión.
Las autoridades sostienen que el menor de 10 años accedió a una pistola que se encontraba guardada debajo de un colchón dentro de la vivienda. Según documentos judiciales citados por medios estadounidenses, el niño habría manifestado que conocía el lugar donde estaba el arma y que anteriormente ya la había manipulado.
Además del proceso abierto contra el menor en el sistema de justicia juvenil, el padre de la bebé, Ca’Marion Pawnell, de 19 años, también fue acusado formalmente. La fiscalía le atribuye cargos por homicidio en segundo grado y por poner en peligro el bienestar de un menor, al considerar que almacenó negligentemente el arma permitiendo el acceso de los niños presentes en la vivienda. Permanece detenido sin derecho a fianza mientras avanza el proceso judicial.
La legislación de Misuri impide que menores de 12 años sean juzgados como adultos, por lo que el caso será tramitado íntegramente ante un tribunal juvenil. En caso de ser declarado responsable, el niño podría permanecer bajo custodia del sistema juvenil hasta cumplir los 21 años, con medidas orientadas principalmente a la rehabilitación y reinserción social.
El jefe de la Policía Metropolitana de St. Louis lamentó que el arma estuviera al alcance de menores y reiteró la importancia de adoptar medidas estrictas de almacenamiento seguro para evitar tragedias similares. La investigación continúa para esclarecer completamente las circunstancias del disparo y determinar las responsabilidades correspondientes.
El caso se produce en un contexto de creciente preocupación en Estados Unidos por los incidentes relacionados con armas de fuego en los que participan menores de edad. Organismos especializados y autoridades vienen insistiendo en la necesidad de reforzar las campañas de prevención y las normas de custodia responsable de armas dentro de los hogares, especialmente cuando conviven niños y adolescentes.
Hasta el momento, las autoridades no han divulgado el vínculo exacto entre el menor acusado y la familia de la víctima, mientras las investigaciones continúan bajo la supervisión de la justicia juvenil y de la fiscalía estatal.
(Redacción)

