SOBREVIVIENTES IDENTIFICAN A 23 JESUITAS ACUSADOS DE ABUSOS SEXUALES CONTRA MENORES
Libro reúne testimonios y documentos sobre presuntos abusos cometidos durante casi cinco décadas. La publicación sostiene que existió un sistema de encubrimiento institucional y busca contribuir a las investigaciones judiciales en curso.
Un libro recientemente publicado en Bolivia volvió a colocar en el centro del debate uno de los casos más graves de presuntos abusos sexuales dentro de la Iglesia Católica en el país. La obra identifica a 23 sacerdotes jesuitas señalados por sobrevivientes como presuntos responsables de agresiones sexuales contra niños y adolescentes ocurridas durante varias décadas.
La publicación, titulada Las puertas del infierno, fue elaborada por Edwin Alvarado, Wilder Flores y Pedro Lima, integrantes de la Comunidad Boliviana de Sobrevivientes (CBS), organización conformada por víctimas de abuso sexual clerical.
INVESTIGACIÓN DOCUMENTA CASI CINCO DÉCADAS DE DENUNCIAS
Según los autores, la investigación recopila testimonios, documentos y otros elementos que abarcan hechos ocurridos entre 1960 y 2008, periodo durante el cual al menos 500 menores de edad habrían sido víctimas de abusos sexuales en distintos espacios vinculados a la Compañía de Jesús en Bolivia.
Los responsables de la obra sostienen que el objetivo principal es aportar información que pueda contribuir a las investigaciones judiciales actualmente en desarrollo y preservar la memoria de las víctimas y sobrevivientes.
EL CASO QUE SACUDIÓ A BOLIVIA EN 2023
El escándalo adquirió dimensión internacional en 2023, cuando el periódico español El País publicó una investigación basada en el diario personal del sacerdote jesuita español Alfonso Pedrajas, conocido en Bolivia como “Padre Pica”, fallecido en 2009.
De acuerdo con esa investigación periodística, los escritos personales del religioso contenían confesiones sobre abusos sexuales cometidos contra decenas de menores durante los años en que desarrolló actividades pastorales y educativas en Bolivia, principalmente en el internado Juan XXIII, en Cochabamba.
Posteriormente, diversas investigaciones identificaron al menos 85 presuntas víctimas relacionadas con ese caso.
SEÑALAMIENTOS DE ENCUBRIMIENTO
Uno de los aspectos centrales del libro sostiene que los hechos no habrían sido episodios aislados.
Los autores afirman que existió una estructura que permitió el traslado de religiosos denunciados entre diferentes instituciones educativas y pastorales, situación que, según sostienen, habría favorecido la continuidad de los presuntos abusos y dificultado su denuncia.
La publicación plantea además que las responsabilidades podrían extenderse a distintos niveles de la estructura de la orden religiosa.
INVESTIGACIONES JUDICIALES EN CURSO
Tras las revelaciones conocidas en 2023, la Fiscalía de Bolivia abrió investigaciones y recibió diversas denuncias relacionadas con presuntos abusos y posibles hechos de encubrimiento.
Como parte de esos procesos, dos altos responsables de la orden jesuita fueron condenados en septiembre de 2025 a un año de prisión por delitos relacionados con el encubrimiento, según registros judiciales citados en la información pública disponible.
Las investigaciones sobre otros casos continúan en desarrollo.
OTROS SACERDOTES MENCIONADOS
Entre los nombres incluidos en la publicación también aparecen religiosos señalados por distintos sobrevivientes en investigaciones y denuncias públicas.
El libro menciona, entre otros, a Luis Roma, Alejandro Mestre y Jorge Vila, cada uno relacionado con acusaciones formuladas por presuntas víctimas en diferentes regiones del país.
Las denuncias presentan características distintas y forman parte de investigaciones históricas recopiladas por los autores.
LOS AUTORES HABLAN DE UN PROBLEMA ESTRUCTURAL
La publicación sostiene que los presuntos abusos no responderían únicamente a conductas individuales.
Según el texto, las condiciones institucionales habrían permitido que numerosos casos permanecieran ocultos durante décadas mediante mecanismos que favorecieron la impunidad y dificultaron la protección de los menores.
Los autores consideran que comprender ese contexto resulta fundamental para evitar que hechos similares vuelvan a repetirse.
UNA BÚSQUEDA DE JUSTICIA Y MEMORIA
Los integrantes de la Comunidad Boliviana de Sobrevivientes afirman que su trabajo no pretende cuestionar la fe de los creyentes ni la existencia de la Iglesia Católica.
Según expresan en la obra, el propósito consiste en contribuir a la búsqueda de justicia para las víctimas, fortalecer la memoria colectiva y promover medidas de prevención frente a futuros casos de abuso sexual dentro de instituciones religiosas.
Asimismo, consideran que la documentación reunida puede servir como apoyo para las investigaciones judiciales y para eventuales procesos de reparación.
UN DEBATE QUE CONTINÚA ABIERTO
El caso continúa generando amplio impacto en Bolivia y mantiene abiertas diversas investigaciones judiciales y administrativas.
Mientras los procesos avanzan, organizaciones de sobrevivientes insisten en la necesidad de garantizar verdad, justicia y reparación integral para las víctimas, así como mecanismos eficaces de prevención y transparencia dentro de las instituciones religiosas.
(Redacción IGU News)




