El juez encargado del proceso contra el derrocado presidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, descartó el jueves desestimar el caso, tal y como pedían sus abogados.
Maduro entró a la sala del tribunal con una sonrisa y dando los buenos días a su equipo legal.
El mandatario derrocado lucía el pelo canoso y parecía más delgado y serio que en la primera audiencia, celebrada el pasado enero, al igual que su mujer.
Los abogados mencionaron que Flores estaba mal de salud.
La defensa de Flores y Maduro, capturados en Caracas el 3 de enero por tropas estadounidenses, pidió en febrero desestimar el caso después de que la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) le negara a los acusados la licencia para pagar su defensa con fondos del Gobierno de Venezuela.
La Fiscalía aseguró que los acusados están “saqueando la riqueza de Venezuela” y que “permitirles acceder a esos fondos socavaría las sanciones” impuestas por EEUU.
Sin embargo, Hellerstein respondió que, dado que Maduro y Flores están detenidos, “no representan ninguna amenaza para la seguridad nacional”.
Desde la captura de Maduro y su posterior traslado a Nueva York, el Gobierno del presidente Donald Trump y de la presidenta venezolana, Delcy Rodríguez, han acercado posiciones.
Maduro está acusado de cuatro cargos: tres de conspiración para cometer narcoterrorismo, importar cocaína y poseer ametralladoras y artefactos destructivos; y un cuarto delito de posesión de esas armas.
Flores, por su parte, está acusada de otros cuatro cargos relacionados: dos de conspiración para importar cocaína, uno de conspiración para poseer armas y otro de posesión de armas. En su primera comparecencia, Maduro se declaró “no culpable”.
(Con UH)



